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MORTALS (Preludi)

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Del 04.11.2023 al 27.01.2024

Artistas: Rosa Amorós, Susana Casares, Democracia, Alex Gifreu, Albert Potrony, Alicia Santamaria, Anna Vilamú Bosch-Associació Abilis y Adriana Wallis.

Comisariada por: Roser Sanjuan, Albert Potrony y Maite Palomo.

Organiza: ACVIC
Colaboran: Morera Museu d’Art Modern i Contemporani de Lleida, Fundació Suñol, Escuela Vic Centre (Vic), Centre d'Art la Panera, MEV (Museu d’Art Medieval) y La Kaseta Idees Factory.

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MORTALS (Preludi) es una muestra coral en la que una selección de obras sobre la vejez, los cuidados, el recuerdo y la pérdida, creadas en colaboración con individuos y colectivos diversos, establecen conversaciones con una serie de piezas de artistas contemporáneos formalmente y conceptualmente próximas a los tres ejes de la exposición.

Una primera sección exploras las curas, el envejecimiento y la dependencia, una segunda sección explora la pérdida, el recuerdo y la memoria, vehiculando estos conceptos a través de los objetos, y una tercera explora el imaginario del cementerio como un espacio para la vida.

Esta muestra es la primera desde que se inició, en el año 2000, el proyecto MORTALS, un proyecto artístico y de investigación sobre la muerte y la vida, que busca crear espacios para reflexionar, de manera colectiva, sobre el envejecimiento, el proceso de final de vida, las curas paliativas, el acompañamiento, la muerte y el duelo, a través de la activación de grupos de trabajo, con el fin de compartir saberes y experiencias.

MORTALS es fruto de la colaboración entre el artista Albert Potrony y Roser Sanjuan, gestora cultural y mediadora artística especialista en arte participativo y social. Para MORTALS (Preludi), de la mano de Maite Palomo, y con la participación de la Escuela Vic Centre, nos acercamos a los temas del proyecto desde la mirada de los niños, porque en general, a los adultos nos resulta complicado encontrar maneras de acercarles este tema. Es necesario dotar de herramientas para hacer frente a la muerte y vivir sin darle la espalda, desde todas las etapas de la vida, con el fin de vivir mejor.


Cuidados, envejecimiento y dependencia

Esta sección quiere abordar quién nos cuida cuando nos hacemos mayores, cómo afecta la dependencia a las relaciones familiares, cuando nuestros progenitores (padres, madres, abuelos o abuelas) dejan de desempeñar este rol, en el momento en el que pierden su autonomía.

Per amor de Alicia Santamaria, es un proyecto de creación sobre los cuidados que parte de un contexto íntimo; es un proyecto iniciado por un cuerpo atravesado por la enfermedad terminal de un ser querido en el medio rural, donde todavía existe una mayor cultura de morir en casa que en los contextos urbanos. La artista se vincula con los objetos de los cuidados a través de la cerámica en un momento de vulnerabilidad familiar y también de comprender y simbolizar esa pérdida inminente.

Como dice Susana Casares a propósito de su prenda Tránsitos “actualmente son pocas las unidades familiares que pueden hacerse cargo del día a día de sus abuelos, responsabilidad que tradicionalmente recaía sobre las mujeres de casa. Eso ha supuesto una subrogación de los cuidados en manos de mujeres inmigrantes, atención que en el caso de las personas mayores no sólo satisface necesidades físicas sino también afectivas. Tránsitos reflexiona sobre la vejez desde ese desplazamiento a través de la mirada de las cuidadoras inmigrantes”.

Y si el ingreso en una residencia ya supone un período de inquietud y a menudo de culpa para las familias, la pandemia del Covid-19, como muestra la obra This Changes Everything (Esto lo cambia todo) de Albert Potrony, todavía magnificó mucho más esas emociones. Una pieza que nos remite a los meses iniciales del estallido de la pandemia del Covid-19, y a los estragos emocionales que infligió en las personas que vivían en las residencias de mayores y sus familias. Empleando un abanico reducido de recursos, This Changes Everything traza el recorrido desde una independencia física, ya comprometida, a la dependencia. Y las dificultades de comunicación con el mundo exterior que el confinamiento impuso a las personas confinadas.

Flors de Albert Potrony, es un apunte breve e íntimo sobre la pérdida de las facultades físicas y el control del propio cuerpo durante el período de final de vida. A través de las manos de la madre del artista, grabadas en diferentes momentos de los últimos meses de vida, Flors nos ofrece también una reflexión sobre el acompañamiento, el vínculo, el cariño, y los pequeños espacios de comunicación que aún se abren, inesperadamente, en esos momentos de tránsito.

Para terminar la sección tenemos los 11 pósters de La bona mort de Albert Potrony con la colaboración de Alex Gifreu, publicación de artista surgida de un proyecto colaborativo a cargo de Potrony (Art For Change 2019/Fundació la Caixa) que quiere convertirse en una herramienta de reflexión y discusión sobre diferentes aspectos en torno al último tramo de la vida, la muerte y el duelo. Inspirada los ARSMORIENDI medievales («El arte de morir»), nombre de dos textos interrelacionados escritos en latín que contienen consejos sobre los protocolos y procedimientos para una buena muerte y sobre cómo «morir bien», de acuerdo con los preceptos cristianos de finales de la edad media, en una situación de un alto índice de defunciones, provocado por la Peste Negra, La bona mort está organizada a partir de una serie de temas relacionados con los cuidados paliativos acompañamiento, los miedos, la buena muerte, la eutanasia, el luto, el legado... y está compuesta de una colección de 11 pósters, un desplegable y un libreto de unas 70 páginas, que dialogan con las obras de esta sección con frases de profesionales de los cuidados paliativos como Maria López Flores, auxiliar de enfermería del Hospital Jaume Nadal Meroles (Lleida), que nos aconseja cómo acompañar, afirmando que “Hay vida hasta el final de la vida”.


La pérdida, el recuerdo y la memoria

Como afirma Marc Augé, la proximidad entre las dos parejas de palabras, vida y muerte y memoria y olvido, se percibe, expresa y simboliza en todas partes, no sólo de forma metafórica, entendiendo el olvido como muerte, y la vida en los recuerdos, sino también, caracterizando nuestro presente dividido entre las incertidumbres del futuro y las confusiones del recuerdo, así las dos hermanas de la obra Caravan de Albert Potrony intentan conjurar recuerdos de un pasado compartido. Caravan sugiere fragmentos de la vida de una mujer de 91 años y su hermana, zurcidos a través de las historias relacionadas con los objetos y adornos que hay en su caravana. Caravan explora la fragilidad de la memoria y la capacidad de los objetos para ayudarnos a mirar atrás para reconstruir una biografía compartida.

Esta importancia de los objetos como catalizadores de los recuerdos, como herencia, es magistralmente recogido por Lydia Flem, psicoanalista francesa, en el libro Cómo vacié la casa de mis padres, donde relata su experiencia tras la muerte de sus padres, en un breve período de tiempo (dos años) explicando qué se siente convirtiéndose en huérfano en edad adulta e hija única, exponiendo su duelo, a través de reflexiones, emociones, sentimientos asociados a la exploración y vaciado de la casa de sus padres. Flem se encuentra con objetos de sus padres que deseó poseer, y debe lidiar con el sentimiento de culpa por ser ahora su propietaria. De otros necesita desprenderse, regalándolos, tirándolos o vendiéndolos.

En Inglaterra, cuando los familiares de personas mayores mueren se desprenden de los objetos que han heredado, como hizo Lydia Flem, y en su mayoría van a parar a las “Charity Shops”, como nos introduce la obra de Albert Potrony A Gift. Para A Gift, los voluntarios seleccionaron los objetos donados que más les intrigaban. Potrony invitó a las clarividentes Michelle Hawcroft y Carol Robb, a utilizar su don para leer las vidas de las personas que habían sido propietarias de dichos objetos. El resultado de esos momentos compartidos es una instalación de fragmentos de vídeo y sonido que se esparcieron y escondieron en la tienda. A Gift es un sutil homenaje a las personas que ayudan a hacer de las tiendas benéficas una alternativa viable al comercio privado y, en especial, a la vida de las personas que poseyeron los objetos desechados.

Estos objetos huérfanos, además de las “Charity Shops” también pueden pasar a plataformas de venta online como Ebay, que utiliza Adriana Wallis en su pieza para comprar bajo el filtro de “raros y magníficos” y luego destruirlos, fusionarlos y convertirlos en algo distinto.

¿Cómo aprendemos a afrontar las pérdidas de aquello que amamos? ¿Cómo recordamos a alguien que no conocimos? ¿Cómo hacemos un espacio para aquellos familiares queridos que murieron antes de que nosotros naciéramos? ¿Pueden los más jóvenes mostrarnos cómo aceptar y sobrevivir lo que perdemos? Perdre i retrobar es una exploración sobre la pérdida, el recuerdo y la memoria, que tiene como hilo conductor la búsqueda y reconstrucción de los objetos, personas y animales que los alumnos de la Escuela Vic Centre han perdido, o han querido.
Perdre i retrobar ha sido concebida para esta muestra, producida por ACVIC, y es fruto de la colaboración entre el artista Albert Potrony y los alumnos y maestros del grupo de 4º de la Escuela Vic Centre.


Cementerio como espacio de vida

Peter Ross, periodista especializado en los cementerios del Reino Unido, explica que éstos pueden ser entendidos como bibliotecas de los fallecidos, lugares donde descubrir y compartir historias, a partir de preguntarnos quiénes eran esos nombres, qué habría pasado si nos hubiéramos conocido. El periodista explica que el 77% de las personas que mueren en Reino Unido son incineradas. Una decisión en la que influyen dos cosas: es más barato y no queda mucho espacio, poniendo sobre la mesa otro problema, los cementerios se mantienen vivos cuando se utilizan para la función para la que fueron creados. Si no es así, se convierten en espacios históricos, zonas verdes muy importantes en ciudades carentes de parques. La sensación física es importante: puedes pasear entre tumbas, pero también estás en un espacio tranquilo, con árboles y animales.

Ésta fue una experiencia sorprendente para Albert Potrony cuando en 1992 se trasladó a Londres. Cada mañana, para llegar a la estación de metro, tenía que atravesar un cementerio, que hacía las funciones de jardín, de parque público, donde los trabajadores de las oficinas y talleres de los alrededores iban a comer el bocadillo durante la pausa de la comida, a tomar el sol en verano, y donde al atardecer los niños jugaban en el césped entre las tumbas.

Así pues, ¿para quiénes son los cementerios? ¿Para los muertos? ¿Para quienes los vamos a ver? Morir i Jugar, fruto de la colaboración entre el artista, ACVIC, y los alumnos y maestros del grupo de 4º de primaria de la Escuela Vic Centre, concebido para la muestra MORTALS (Preludio), quiere explorar la posibilidad de imaginar el cementerio, en este caso el de Vic, como un espacio para la vida, para la conversación, para el recuerdo, para los cuidados... pero también, como dice Ross, como un espacio de aprendizaje, una biblioteca de existencias vividas donde podemos aprender a convivir con la muerte para aprovechar mejor la vida, donde la posición social está tan bien definida y expresada como en cualquier ciudad de los vivos, donde sólo debemos leer las inscripciones de las tumbas y nichos para entender el pasado, y el presente, del territorio que habitamos.

El carácter de memoria y espacio monumental de los cementerios se recoge en la obra de Democracia Ser y Durar, donde un grupo de jóvenes que practican “parkour”, realizan un circuito por encima de tumbas del Cementerio de la Almudena (Madrid) destinado a dar sepultura a difuntos que no son de religión católica, inaugurado en 1884, en el que se encuentran enterrados, entre otros, los presidentes de la Primera República Estanislao Figueras, Pi i Margall y Nicolás Salmerón; el fundador del Partido Socialista Obrero Español Pablo Iglesias; el escritor Pío Baroja; la dirigente comunista Dolores Ibárruri, o el artista Wolf Vostell. La intención de Democracia es activar una especie de monumento en negativo, debido a su carácter efímero, en el que se presentan a la vez prácticas críticas de la cultura urbana con la memoria de quienes integraron ejércitos, organizaciones sociales y partidos políticos que, movidos por valores humanistas, aspiraron a una utopía. Mientras los grandes relatos emancipadores de la modernidad aún tenían sentido. Aunque si bien esta acción se lleva a cabo en un sitio cargado de memoria, de profunda significación simbólica, por la propia naturaleza del “parkour”, los “traceurs” no se sienten concernidos por el sedimento histórico del lugar, sino por sus cualidades puramente espaciales y constructivas.

Vinciane Despret en su libro A la salud de los muertos. Relatos de quienes quedan recoge testimonios de vivencias experimentadas sobre cómo los muertos entran en la vida de los vivos, y cómo se mantienen juntos. Rosa Amorós, con sus piezas, Crani petit y Crani UAP, nos acerca a uno de los símbolos más universales de la muerte, la calavera, una temática que empieza a trabajar a partir de los 2000 cuando, en palabras de la propia artista, fue el "momento en el que vi fosas con cráneos y la idea de los anónimos me atrajo, es un tema que he ido evolucionando y no he agotado, se me quedó en la cabeza".

Por último, la palabra, el lenguaje, como herramienta para abordar, a veces desde el humor y la irreverencia, los temas más silenciados y los tabúes de nuestra sociedad. En la entrada de la exposición, Morir de, de Albert Potrony, da la bienvenida al visitante. Morir de sistematiza, en un display LED en constante movimiento, expresiones coloquiales que contienen la palabra 'morir', al tiempo que desgrana las respuestas a la pregunta de cómo quieres y cómo no quieres morir, recogidas por el artista a lo largo del proyecto MORTALS. El público está invitado a añadir sus deseos.

Ya antes de llegar a ACVIC nos encontramos, al cruzar el Pont Nou de las Adoberías del río Mèder, una pancarta de la artista Anna Vilamú Bosch en colaboración con la Asociación Abilis, que trabaja el duelo cuestionando la institucionalización de la muerte y el tratamiento social que se hace de las vivencias que se derivan. Con la voluntad de colectivizar el proceso artístico y el malestar, Vilamú hace un anti-monumento funerario con una sencilla pancarta que interpela a todo ciudadano que circule por ese lugar y que, lejos de la épica con que suele revestirse ese monumento reivindica la no utilización de los eufemismos en nuestro lenguaje cotidiano que normalmente usamos como un escudo sobre la muerte.

Las palabras ocupan también una de las paredes de la exposición, totalmente cubierta con eufemismos sobre la muerte recogidos por Potrony durante el proyecto participativo La bona mort. Desde la expresión piadosa a la más irreverente, Eufemismes nos pone ante el espejo y nos conmina a mirar a la muerte de cara, no de lado, para disfrutar mejor de la vida.

> ENTREVISTA AL COMISARIADO